Firmat, martes, 11 de agosto de 2020
Edición Digital Nro: 807
 

Archivo | Busqueda avanzada

Rural | 01/07/2020
Campaña 20/21
Cómo evoluciona la siembra de trigo
Finalizando junio y con un clima que se hace desear en cuanto a precipitaciones, la siembra del cereal de invierno comienza a acumular más dudas que certezas. Estas dudas no vienen desde el lado de lo comercial, sino que están relacionadas más con la situación climática.
Si nos fijamos en los registros pluviométricos, observamos que durante el mes de mayo y lo que llevamos de junio no hubo precipitaciones que permitan acumular humedad en la cama de siembra, por lo tanto solo se pudieron sembrar aquellos cuadros que por cobertura o influencia de napa contaban con la humedad necesaria para una correcta implantación. Es más, algunos productores asumieron riesgos, sembrando a mayor profundidad de la recomendada en busca de esa escasa humedad que permitiera el nacimiento del cultivo.

Ya con esos lotes en plena emergencia, se puede inferir que la implantación fue correcta, excepto en aquellos sectores de lotes que se barbecharon tardíamente y que estaban invadidos por malezas que consumieron los pocos milímetros disponibles en el suelo, o bien en otros, donde las huellas endurecidas causadas por el pisado de los implementos de cosecha, no permitieron un buen trabajo y penetración del disco plantador quedando la semilla en una zona sin humedad suficiente.


Haciendo los monitoreos de lotes para evaluar cantidad de plantas establecidas por metro cuadrado, se observa claramente cómo en esos sectores, la misma sufre disminuciones que oscilan de un 20 a un 90%. Se debe recordar que este es un parámetro que incide directamente en el rendimiento, ya que menos plantas por metro cuadrado son menos espigas por unidad de superficie y por lo tanto menos quintales por hectárea.

-¿En qué parte de la película estamos y cómo sigue la misma?
-Actualmente, en base a relevamientos hechos a nivel regional, podemos estimar un avance de siembra de trigo de alrededor del 65%, quedando el 35% restante a la espera de las tan deseadas precipitaciones.

Dada la fecha en que nos encontramos, se genera una gran incertidumbre, porque es el momento por decidir de continuar sembrando las variedades de ciclo intermedio-largo o pasar definitivamente a las de intermedio-corto, más adecuadas por su ciclo a esta fecha de siembra. Es aquí donde no se debería dudar en la decisión, la cual también va a estar directamente relacionada con la posibilidad de cambiar esa variedad, en función de la disponibilidad de semilla.

Del total sembrado hasta el momento, el 90% corresponde a variedades de ciclo intermedio-largo bien posicionadas en fecha de siembra, ya que las labores comenzaron a realizarse alrededor del 20 de mayo en adelante, hasta que la humedad en la capa superficial se transformó en limitante para su continuidad.

-¿Qué planteo tecnológico está utilizando el productor?
-Hace varias campañas que la mayoría de los productores que optan por la siembra del cereal de invierno lo hacen utilizando un planteo tecnológico que se ubica entre los que se puede definir entre medio a alto.

Algunos optan por una fertilización total a la siembra, combinando aplicaciones de urea al voleo delante de la sembradora y aplicación de fósforo, azufre y calcio entre otros, en la propia siembra. En algunas jurisdicciones se optó por incorporar la urea en presiembra, pero este año, este tipo de labor trajo como consecuencia una pérdida de humedad que no se repuso al no ocurrir ninguna precipitación posterior. Aquí entra en discusión el fenómeno de la volatilización que se produce con el voleado del fertilizante nitrogenado versus la incorporación, aunque por la época del año en que nos encontramos este se reduce por una cuestión lógica de menores temperaturas y menor cantidad de radiación solar.

A medida que se atrasaba la siembra, se pasó a un criterio de fertilización con fósforo y demás nutrientes al momento de la siembra, dejando el nitrógeno para la etapa de macollaje. Las dosis que se utilizaron son las habituales con algunos planteos que apuntaron -a los 150/180 kilos de Nitrógeno por hectárea- a las expectativas de rendimientos superadores.

Todos utilizaron terápicos de semilla, la mayoría el habitual thiram + carbendzim, aunque algunos están incorporando productos biológicos, y otros terápicos que incluyen carboxamidas e insecticidas en su formulación, para una mejor protección al inicio del cultivo contra enfermedades foliares y ataque de insectos.

Comentario final: Como conclusión nos encontramos a mitad de campaña, con incertidumbre climática que puede influir negativamente en el número final de hectáreas sembradas en la región, con algunos productores que ya de-sistieron de la siembra del cereal de invierno, y que puede repercutir a nivel nacional, cuando a comienzos de la siembra se esperaba una nueva superficie récord, basada fundamentalmente en los buenos resultados productivos y económicos de la campaña anterior. Los pronósticos marcan pequeñas inestabilidades para los próximos días. Serán bienvenidas, ya que la siembra de trigo es fundamental para el esquema rotacional, el control de malezas resistentes y por el movimiento de trabajo, económico y financiero que genera al final del año.

Periodista/Fuente: Ing. Agr. Ricardo Miranda Mat.: 82-02-0514
Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales y no deben ser atribuidos al pensamiento de la redacción de El Correo de Firmat. Los comentarios pueden ser moderados por la redacción.