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Locales | 29/08/2006
118º aniversario de Firmat
Nuestro lugar en el mundo
La llegada del tren, el desarrollo industrial y la trascendencia de algunos firmatenses en el exterior, son síntoma de que el tiempo pasado no es pisado. Aquí, un breve recorrido por algunos de esos momentos.
Había una vez…

Esta historia, al igual que la de muchos pueblos y ciudades diseminadas en Argentina, empezó a escribirse con trazos de hierro que marcaron -para muchos hombres y mujeres- un camino de ida, un sendero virgen, donde asentaron sus huellas inmigrantes de distintos lugares del mundo que jamás volvieron al punto de partida.
En 1881, el entonces gobernador de Santa Fe, Don Simón Iriondo, autorizó la construcción y explotación del ferrocarril que uniría el puerto de Rosario con Colonia La Candelaria (hoy Casilda) y luego ésta con Colonia Iriondo (Arteaga), por un lado, y con Melincué (San Urbano), por otro. A cargo de esta misión estuvo la empresa encabezada por Carlos Casado del Alisal.
La expansión del ferrocarril Oeste Santafesino -una de las arterias centrales de lo que más tarde sería el granero del mundo- hizo que el 30 de agosto de 1888 se inaugurase la estación Firmat, apellido del jefe técnico de la empresa responsable de las obras del ferrocarril: Ignacio Firmat. Según la historia oficial, amigo al que Casado del Alisal homenajeó con este gesto.
Un libro publicado al cumplirse el 80º Aniversario, narra que, en 1891 se construyeron las primeras casas cercanas a la estación y en 1894 se creó la primer Comisión de Fomento, la cual permitió que al año siguiente el -hasta entonces- caserío fuese reconocido oficialmente como pueblo.
Pedro Real -ascendiente del actual director del museo local, Nelson Real- fue quien presidió aquella comisión. Durante los años siguientes, el crecimiento habitacional de la ciudad fue notorio. Un censo realizado en 1902, muestra que la localidad tenía 4000 habitantes; doce años más tarde, eran 8794 los residentes en la joven localidad del sur de Santa Fe. Según datos censales -publicados en el libro mencionado anteriormente-, esta cantidad de habitantes se mantendrá estable durante más de cuarenta años.
La publicación “Firmat en imágenes y relatos”, realizada -conjuntamente por Oscar Ziraldo y Gladis Seguí de de la Vega- en el marco del centenario firmatense, relata que en 1901 “abrió sus puertas el primer almacén de ramos generales”. Este tipo de hipermercados de comienzos de siglo XX, proveían “a los pobladores y colonos de artículos de almacén, ferretería, corralón, tienda, zapatería, talabartería, bazar, armería, etc.”
Con un perfil netamente agropecuario, el pueblo cobraba vida y mostraba señales de progreso.

Una ciudad agroindustrial

Mediante el sistema “prueba-error”, muchos colonos y lugareños empezaron a vincularse con los fierros. Además de ser un lugar donde se reparaban autos y herramientas utilizadas para el agro, los talleres se convirtieron en espacios de creación e ingenio.
Mucho tuvo que ver en la gestación industrial -que mediante la fábrica de cosechadoras Vassalli hizo conocido a Firmat dentro y fuera del país- la creación de la escuela de Educación Técnica (1939), llamada inicialmente Escuela de Artes y Oficios Mixta. La institución capacitó y preparó a muchos de los que más tarde serian grandes metalúrgicos.
Un quiebre en la historia económico social de la aldea se dio con la instalación y posterior crecimiento de la empresa de Roque Vassalli, un mecánico nativo de la vecina localidad de Cañada del Ucle que decidió instalarse en Firmat porque en ésta tenía más y mejores servicios para su desarrollo laboral y familiar –luz eléctrica durante todo el día y oferta educativa para su hija, son dos aspectos mencionados en su biografía, escrita por Jorge Isaías -.
Pese a que en el poblado había varias metalurgias que crecían paulatinamente, cuando Roque Vassalli inventó el equipo maicero y el gobierno peronista (1954) decidió apoyar el emprendimiento, Fir-mat marcó su rumbo político, económico, social y cultural que, en muchos aspectos, perdura hasta el día de hoy.
El 12 de abril de 1962, tras superar los diez mil habitantes, Firmat fue declarado municipio. Roque Vassalli resultó ser el primer intendente electo.

“Son de Firmat, República Argentina… y del mundo”

Desde su origen, la ciudad ha sido cuna de reconocidos profesionales, artistas y deportistas. También ha tenido entre sus calles héroes anónimos que -muchas veces- en silencio y sin demasiado reconocimiento, han entregado su vida por el bienestar y desarrollo de los firmatenses.
No obstante, hay una anécdota que sintetiza la expansión y la máxima ampliación de los sueños con que la mayoría de los inmigrantes arribaron a este punto de la pampa gringa. El protagonista de este hecho fue el pintor Norberto Luppi –hasta hoy, el único firmatense declarado ciudadano ilustre en Firmat-.
En un viaje a Santiago de Compostela, donde Luppi expone cada dos años, llegó de sorpresa al bar de un amigo, oriundo de la provincia de San Juan que desde hace varios años vive en España.
Sin sorprenderse demasiado, el dueño de casa le contó que lo esperaba y, sin darle más detalles, le señaló un panel que tiene en el interior del bar donde cuelga afiches de los eventos más importantes que acontecen en el lugar. Un letrero anunciaba la inauguración de la muestra.
Observando el resto de los afiches ubicados en el panel, Luppi descubrió un anuncio con la foto de Walter Samuel donde decía que, en pocos días, a 50 km de ahí, Boca enfrentaba al Deportivo La Coruña. Pegado, un tercer afiche promocionaba un concierto de la sinfónica de Compostela, con la dirección de Claudio Ianni.
Asombrado por lo notable de la coincidencia, el pintor dijo: “¡Que sorpresa, los tres somos de Firmat!”. El dueño del bar se resistía a creer que las tres personas fueran de un mismo sitio. Durante la charla de ambos, un parroquiano irrumpió en la conversación y opinó que debido al talento de los tres firmatenses, ya no pertenecían a Firmat ni a Argentina sino al mundo.
Conmovido por lo sucedido, el propietario del bar dejó los tres afiches y le anexó un cartel con la inscripción: “Son de Firmat, República Argentina… y del mundo”.

Agenda de Festejos

• Miércoles 30 en Plaza Rivadavia, 11 hs, ofrenda floral a Carlos Casado del Alisal

• Viernes 1 de septiembre, Orquesta Sinfónica Provincial de Rosario. Se informa que por cuestiones ajenas a la organización, la presentación se postergó para fecha a confirmar.

• Viernes 1, sábado 2 y domingo 3 en el Galpón del Pueblo, Gran Feria de Artesanos. Organiza: Centro de Artesanos Quinquercahue

• Domingo 3 en el Playón del FFCC, a las 16, presentación del ídolo del cuarteto cordobés, Carlos “La Mona”Jiménez.

• Domingo 10 en Sala Cultural Municipal, 20 hs, Ballet Folclórico Nacional. Organiza: Ballet Municipal

• Domingo 17 en Sala Cultural Municipal, 20 hs, Antonela Moreira presenta su primer CD “Cariño mío”.

1888 - Así nació - 2006

Mi pueblo tiene su historia, yo se las quiero contar,
a los que no la conocen y a los que ya la saben,
para que no la olviden.
El 30 de agosto de 1888, don Ignacio y su gente
levantaron el ferrocarril, borrando así de carretas
y diligencias la huella.
Vino don Carlos Casado con su visión de futuro,
el pueblo que está fundando se llamará Firmat.
Su tierra negra y fértil para el trigo y el maizal.
Potreros con alfalfares para la hacienda vacuna.
Aquí cantará el chingolo cuando el celeste del cielo
se confunde con el lino.
¡Presente! dijeron las familias de Regules,
que bien recuerdo eran catorce,
y juntas con las que venían llegando,
levantaron fábricas para el obrero,
para los chicos, escuelas.
Frondosa sombra, la plaza con flores multicolores.
Callecitas arboladas para andar en bicicleta.
Nuestra patrona será la Virgen de la Merced.
Y van pasando los años, de villa hoy es ciudad,
más nunca por eso perdió, la calidez de su gente.
A 118 años te saluda con orgullo.

Mirta Tulián (regulera de ley)


El último tren a vapor

Por las vías del recuerdo te fuiste al olvido.
y te llevaste contigo mi alegre juventud
aún retumba en mis oídos como si fuera un tambor
ese potente motor como un toro enfurecido.

Me dejaste de regalo esa querida estación
me quedó en mi corazón y no pasará al olvido
porque fuiste el pasado y sos ahora el presente
y estarás en el mañana, escucharé tu campana,
hasta el día de mi muerte.

Cruzo despacio las vías, total ya no viene el tren,
ni tampoco en el andén están Zariaga o Molina,
y si miro la oficina no sale Cuitiño, con aquel negro farol,
y su luz verde amarilla ni atrás de la ventanilla
lo veo a su hermano el cabezón.

Fuiste la mula de carga que siguió siempre su brecha
y llevaste en tu espalda una a una las cosechas,
del sur con el petróleo, del norte con el carguero,
y llevaste pasajeros por todo mi gran país.

Solo quedaron tus vías oxidadas de tristeza
pero llenas de nobleza por tu trabajo cumplido
te fuiste a los soplidos quien sabe para qué parte,
llevando como estandarte el humo de tu chimenea.

Italo Aldo Menesini




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Periodista/Fuente: Mariano Carreras

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